Córdoba,
   
Evento
Buscador de Noticias
Sección:
Palabra clave:
Usuarios Registrados
Usuario:
Clave:
Registrarse |  Recuperar Clave
Suscripción al Newsletter
Reciba por correo electrónico toda la información que necesita.
Nombres:
Email:
Directorio Jurídico
Palabra clave:
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z
Por Laura Nievas y Nicolás Colombano
DISCREPANCIA DE OPINIONES ENTRE EL MÉDICO DEL TRABAJADOR Y EL MÉDICO DEL EMPLEADOR.
27-07-2017 |

El trabajador al padecer un accidente o enfermedad inculpable que no le permite cumplir con su trabajo, por lo general recurre a su médico de cabecera, quien en muchas ocasiones le indica una licencia laboral. A partir de ese momento el empleado debe observar lo previsto en el artículo 209 de la LCT. El trabajador, salvo casos de fuerza mayor, deberá dar aviso de la enfermedad o accidente y del lugar en que se encuentra, en el transcurso de la primera jornada de trabajo respecto de la cual estuviere imposibilitado de concurrir por alguna de esas causas

En esa instancia suelen comenzar las diferencias entre los galenos de ambas partes, pues luego del aviso referido, nace el derecho del empleador a que un médico controle medicamente al trabajador. Todo esto conforme lo establecido en el artículo 210 de la LCT; El trabajador está obligado a someterse al control que se efectúe por el facultativo designado por el empleador.

De ese modo se está en muchos casos ante, por lo menos, dos médicos que efectúan un diagnóstico del estado médico del trabajador, el cual puede ser coincidente o contradictorio.  Luego, ante el vacío legal para solucionar este conflicto, nos encontraremos con diferentes posiciones doctrinarias y jurisprudenciales.

1. Una postura sostiene que al no existir un método arbitral o jurisdiccional que resuelva las discrepancias entre el médico de cabecera del trabajador y el de control del empresario, es razonable privilegiar la opinión del primero, que es el profesional a cargo del tratamiento y por ello el que mejor conocedor del estado y aptitud del trabajador (CNAT, Sala VIII, Farías, Héctor c/ Coto CICSA 22/08/2008).

Desde esta posición se busca proteger al trabajador y se interpreta que al no existir una norma que indique el proceder a fines de resolver el conflicto, no se deben interpretar los artículos 208, 209 y 210 de la LCT en perjuicio del empleado, y corresponde estarse a lo diagnosticado por el galeno del trabajador.

2. Desde otra óptica, hay quienes entienden que ante la discrepancia entre el trabajador y el empleador acerca de la existencia de un impedimento nacido de una enfermedad o accidente, es facultad del empleador decidir en base a los fundamentos de cada dictamen o según la naturaleza de la documentación presentada, si se justifica o no la ausencia.

Así, consideran que no cabe limitar la libertad que el actual texto de la LCT otorga al principal, desde las mutaciones introducidas en 1976, para tomar esa decisión responsable, ni corresponde imponerle acudir a una junta médica, ni someterse a tribunales judiciales o administrativos como condición previa a tomar tal decisión (CNAT, Sala II, Romero Analía c/ Colorito SA, 15/12/2008).

En esta línea interpretativa se encuentra el doctor Jorge Sappia, quien para dar respuesta al conflicto de referencia procede a diferenciar según el tipo de enfermedad inculpable. Si la enfermedad amerita una licencia breve en el tiempo, se deberá estar a lo que dictamine el médico del empleador, ya que aquí no contamos con tiempo para recurrir a una tercera opinión; se deberá acatar la decisión del médico patronal sin recurso alguno, la que de acuerdo a la experiencia parece ser la más razonable, adecuada y aconsejable (Régimen laboral de la industria de la construcción, p.131/3. Buenos Aires; Astrea, 1982).

3. Por último, existe también una postura que sostiene la no preeminencia de los diagnósticos de los médicos de las partes, siendo lo correcto que los jueces resuelvan la cuestión teniendo presente los diferentes instrumentos médicos legales acompañados.

Quienes así lo entienden consideran que al no existir un método arbitral o jurisdiccional que resuelva las discrepancias entre el médico de cabecera del trabajador y el de control del empleador es prudente que los jueces resuelvan en base a la prueba producida. Si existiera discrepancia entre los médicos del empleador y del trabajador acerca de la existencia o efectos incapacitantes del accidente o enfermedad inculpable, no puede otorgarse preeminencia a una de las certificaciones sobre la otra (López Centeno y Fernández Madrid, Ley de contrato de trabajo, p. 964, en Ackerman, Incapacidad Temporaria, p. 268).

A modo de síntesis, el conflicto aquí planteado tiene su génesis en un vacío normativo, el cual si bien puede resolverse efectuando una interpretación integral del ordenamiento jurídico y ponderando, en el caso concreto, los derechos de ambas partes;

Ante el vacío legal, estos hechos controvertidos se deben resolver en cada caso en concreto, teniendo en cuenta: por un lado, los derechos de las partes en pugna, el derecho fundamental de la salud y el derecho a la prestación alimentaria por parte del trabajador; y la facultad de organización y dirección de la empresa por parte de la demandada, en tanto y en cuanto afecta su derecho de propiedad, incluyendo en ello el pago del salario (C.T.Mza., Sala VII, Lucrecia Cecilia c/ Wall Mart Argentina SRL, 03/05/2016).

Surge como necesario, con la finalidad de que las partes cuenten con pautas concretas desde un principio, que se regule un procedimiento susceptible de activarse para resolver este conflicto.  

Home | Institucional | Uso del Sitio | Asóciese | Publicaciones | Actividades | Contáctenos